Aun que tengo registrado desde hace varios años este dominio, esta es la primera vez que publicaré un artículo sobre mí.
No existe nada más aburrido que una persona hablando de si misma, prometo que será la primera y la última vez.
Desde la secundaria me expulsaron de todos los colegios en los que estuve y quizás por ello me volví autodidacta. (O quizás porque era autodidacta me expulsaron de todos los colegios).
Me gusta la ciencia, el deporte y el arte. Mente, cuerpo y alma. Estudie por cuenta propia Antropología, Artes plásticas y me gusta el triatlón. Las mejores calificaciones de mi vida, las he obtenido en sistemas de educación abierta.
Desde el año 2000 me dedico al desarrollo de aplicaciones, sitios web y producción multimedia, en un principio lo hice por pasatiempo, pero posteriormente lo hice de tiempo completo por el fabuloso reto técnico y económico que significaba crear. Diseñar, programar, publicar, esa era mi vida.
He tenido la suerte de desarrollar para grandes empresas como American Express, Trend Micro o Santillana, pero por alguna extraña razón, casi todos mis proyectos se han relacionados con el ámbito educativo y la verdad, son estos proyectos los que he disfrutado más.
Desde hace algunos años trabajo en el proyecto educativo más grande y ambicioso de mi país México (por no decir del mundo). Grande por el alcance y ambicioso por la cantidad de recursos financieros y humanos que se destinaron para el (pero bueno, de ello escribiré ampliamente en otro artículo).
A partir de mi incursión en este proyecto educativo, mi perspectiva hacia la vida cambió. Desde hace varios años visualicé la batalla comercial, ideológica y política que significa la tecnología orientada a la educación.
Hoy como partícipe y testigo de esta batalla por la educación, deseo expresar que vale la pena luchar por una educación libre, abierta y de calidad para todos, una educación cuyo único objetivo sea: Mejorar la condición humana.
Existen muchas formas de luchar por un mundo mejor, pero la mejor forma es brindando educación de calidad a todas las personas. Cualquier otra forma de lucha es inútil, por no decir contraproducente.
Tengo la esperanza que estas tecnologías que hoy son utilizadas para lucrar y controlar, se convertirán en las armas que nos liberarán de ese lucro y de ese control que nos degrada como especie. A su ves, tengo fe en que una vez libres, utilizaremos la tecnología como herramienta para construir un destino del cual todos nos sentiremos orgullosos.